Sobre Surus

¿Quién es Surus?

A lo largo de estos años, varias personas han colaborado con Surus:

Álvaro Gómez, Mr. Fox Talbot. Es el hombre maravilloso que nos ayuda a mantener operativa esta web y que nunca, nunca, nunca, me ha dicho “Tío, no me llames a estas horas con tus chorradas de analfabeto digital”. Gracias a él, no estás leyendo esto es un pergamino.

Raúl Guilabert. Autor de alguna que otra de nuestras referencias y auténtica cornucopia de contactos. Es como Rick, el de El Precio de la Historia. “¿Un saco de testículos de unicornio deshidratados para cargar la resina? Sin problema, conozco a un tío en Torrellano que cría unicornios. Te lo saco barato.”

Juan Fernández. El creativo diseñador detrás de nuestras tarjetas y nuestro logo.

Carolina Fernández. La artista detrás de nuestros embalajes. Modernos pero clásicos, distintos, sobrios y con carácter. ¡Joder, me encantan esos embalajes!

Finalmente la parte embarazosa. Surus soy básicamente yo, Roberto Cantos, y es difícil hablar de las buenas cualidades de uno mismo -las malas no suelen especificarse en este tipo de presentaciones- sin parecer un cretino fatuo. Voy a intentarlo.

He hecho cosas con las manos durante toda mi vida: ilustración, escultura, miniaturas. Tantas, que una vez me dieron un título de Licenciado en Bellas Artes. También hago cosas con la cabeza: ilustración, escultura, miniaturas, arreglar el mundo apilando quintillos (botellines, unas Ámbar) en la barra del bar, batallar en mundos de cartón y corchopán, cascar nueces (sólo lo intenté una vez, si he de ser sincero, y fracasé dolorosamente), aprender suficiente Historia como para conseguir otro de esos títulos de Licenciado.

En ocasiones, he convertido todo esto en oficios: profesor de Plástica, de Historia, de Geografía o de lo que se terciase esa tarde en la academia, tematizador artístico de locales y eventos o escultor, por ejemplo. Cuando la crisis pegó fuerte -no como ahora, que esto de España parece Las Vegas en Navidad- y me dejó con el culo al aire, decidí coger todo eso y convertirlo en Surus. Es un camino aún inconcluso y rodeado de terrores, pero cada éxito, siempre ganado con sangre -suelo arañarme los nudillos al desmoldar-, sudor y rechinar de dientes, sabe a gloria.

Y considero cada uno de tus comentarios, preguntas, críticas y compras como un éxito. Así que gracias por acompañarnos.